monstera





fúmate un rosario
verde polilla

fúmatelo tal si fuese el menú
del día de ayer

fúmatelo y arrástralo
de una sola bocanada
adentro
y sin mirar atrás

que empieces como si el mundo
se fuera a acabar
después o más después de todo esto
y acabes antes
que se vuelva a acabar
de nuevo

y que te impresiones
tanto

aprieta bien la boca
para matar la leva
de estos imbéciles panales
sin miel

y por solidaridad y vicaria prepotencia
a los 20 minutos del golpe
despiértame la mugre de los hombros
e incrementa
la postal
y la pradera

vísteme de puñales
en el atajo de un cuídate y que tengas suerte/ que te vaya bien
versos de mierda que se jodan las palabras
rómpeme los tímpanos a puro martillazo de indolencias
(no sabía/ juro por mis perros sabios
que yo/ que yo no lo sabía)
dibújame un rumor de quemazones
y confiésame que nunca querrás entender
lo que es fumarse la herida abierta
teniendo a fuego en la memoria
el rostro de un padre
enloqueciendo la pupila

que los poemas hablan,
son la pornografía del idioma
y acaban siempre
por llover afuera

entonces ya no queda
más que reír
como ríe el guerrillero colombiano
que descubre de pronto
que no sabe absolutamente
nada
de nada
y de nada
y de nada
más

oye hay problemas en todos los lados del mundo
al mismo tiempo que es como sentirse inmortal sólo por hacerle una visita a los que van quedando vivos y que odiamos la palabra caer o partida o te largaste carne roja en el medio de este huracán de canallas y esquivas probabilidades
de esta canoa que no fue que se volcó que ya no está y que me refiero a muchos y a nada desde este jardín añoso donde un salto mortal equivale a tres cojones  y una hernia
que casi a diario voy abarcando el mar junto a esta calma que tortura el agua mía y que se me devuelve vinagre/ astillosa/ perdida
muerta de miedo
mostrándome una punta
o una flecha
o una credencial de arrugas presidiarias
que se aloja surco
en los bolsillos del pudor

y que los abre

los bolsillos de un hombre con tres kilos y medio de pulseras
y ridículas ternuras una para cada sed
en la sed
de los sedientos
sin jamás desesperar

sí Conchita,
te voy a sacar de esa casa
porque esa casa está abrumada

y lo que ocurrió ayer
no puede volver a pasar

te prometo pensaba regresar hace semanas
pero el tronco del camino
se me convirtió en bostezo 

en ceniza

y la libertad es un ruido
que jamás avisa
cuando se va a esconder
 
pájaros en una comedia
trinando en el abuso
del abuso

pues hice familia noble
entre garzas celestes y fugaces
y caracoles que eran terribles,
chamán

chamán que me conoces como la palma de tu labio cachureo
cuando te meas en el adivinar de esta mirada
y furia

furia de miel
empapando
río abajo

cenicienta la manera
de escupirnos las palabras

que aquí en Chile hay dioses escandalosos
volando como locos
arriba de las araucarias
y tú los ves/ vieja
los ves desde ese oscuro corredor cuando vas al baño a medianoche y sientes bulla y voces y te encierras con llave mil cerrojos y te agachas con tu anciano culo en la taza y te aniquilas la vida mordiéndote la angustia del pánico por no escuchar ese viento que despeina todas y cada una de las tablas de tu miedosa realidad
querida mamá

por eso te quiero sacar del campo
para que pasees por Ahumada
repleta de sonidos
luces
y carros de bomberos

de la tos de tu hijo
que te canta esas canciones
que tanto te gustan

como esta tarde cuando te llamé
y me dijiste
cántame esa de Bosé con la Penélope Cruz
y como no me la sabía
la busqué en el móvil
mientras se me caían las uñas y el llanto
desde este pueblo ubicado en el patio trasero de Chile
pero te la canté igual
y tú suspirabas y al final me diste una especie de gracias
junto a un favor

pero el favor te lo colgué yo

junto a la llamada